viernes, 27 de mayo de 2011
Sin Titulo
El mounstruo de las fétidas profundidades genitaloides, duerme. De minúsculo tamaño y suave textura, este temible ser ha tomado la forma de una cabeza. Su boca se abre porque no entiende otra forma de existir, y sus dos redondos ojos verdes están cansados por el momento. No habla, sólo duerme. No come, duerme. Y por favor no insista. Tiene dientes.
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